domingo, 27 de marzo de 2011

Golosa hasta que la memoria se olvidó


No se acuerda ni lo que le gusta de comer. Ella siempre ha sido muy golosa y le pierde el dulce pero ahora se olvida de comerlo.


En sus inicios, hubo un tiempo en el que no recordaba que ya había comido postre y repetía y repetía por lo que teníamos que tener cuidado, pues, aunque está totalmente sana, temíamos que pudiera comenzar a tener problemas de diabetes. Esa Navidad tuvimos muchos momentos divertidos porque cada vez que veía un turrón decía: ‘Yo quiero un trocito que ese no me lo habéis dado a probar’ y se había comido media tableta ella sola.


Pero ahora es diferente, es lo contrario… no es sólo que no se acuerde es que se lo ofreces y te dice que no quiere, que no le apetece. Hay días que come mejor pero hay días que nunca tiene hambre. Eso sí, se preocupa todo el día de si los demás han comido o no y es un problema cuando piensa que alguien no ha comido, aun habiendo estado sentado a su lado en la mesa, y hay que convencerla de que sí.


Otra de sus ocupaciones diarias era cocinar pero ahora, no es que no se acuerde de las recetas, es que ni siquiera se acuerda de que para comer hay que cocinar. Ya no pregunta por la mañana qué vas a hacer hoy para almorzar o cenar. Eso sí, cuando llega la hora siempre quiere hacer ‘tortillitas’ para todos.


Sin embargo, lo que en un principio es un alivio, pues es mejor que no quiera cocinar porque así no intenta tocar nada en la cocina y no corre ningún peligro, en el fondo es bastante triste. Así que ahora insistimos e insistimos para que haga aquello que siempre amó: comer dulces y helado de turrón.



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